Suena el telefono y me piden una foto, pero esta vez no es un encargo, necesitan una foto para mi acreditación de prensa, le doy el teléfono a mi amigo y le digo “dispara, es facil“, se pone nervioso y la foto se graba deforme, la imagen parece caerá en la papelera y el olvido, pero cuarenta y cinco minutos de espera en un coche durante un dia lluvioso devuelven a la vida los 700 kb que estuvieron apunto de desaparecer por siempre jamas.

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